El uso de las Tecnologías de
la Información y Comunicación (TIC) ha revolucionado la interacción en muchos
niveles, el que nos interesa ahora es el proceso de aprendizaje. Las escuelas
virtuales en la que el proceso educativo se enfoca en el aprendizaje del alumno
y no en la enseñanza.
En esta modalidad de aprendizaje las figuras antes ya conocidas, alumno y docente, siguen teniendo un papel importante, con la diferencia que su centro es el estudiante gestor y colaborador activo de su propio conocimiento.
El estudiar en un sistema
como este presenta sus propios “retos” pues supone que el estudiante al ser un individuo
formado en un sistema de educación tradicional carece de ciertas actitudes necesarias.
Dicho esto, es notorio que se espera que el estudiante tenga o desarrolle
ciertas características, a lo largo del curso de su aprendizaje, que le
permitan desenvolverse óptima y oportunamente en el modelo educativo a
distancia; por mencionar algunas se requiere ser responsable, proactivo, disciplinado,
coherente, capaz de transmitir sus inquietudes y conocimientos de manera
escrita, que sea capaz de buscar información válida y correcta para continuar
con su aprendizaje.
La educación a distancia, si
bien no es nueva, ha sido modificada por las tecnologías y por los individuos
que las utilizan. Colocando sus primeros antecedentes en la educación por
correspondencia, pasando por diversos avances tecnológicos entre los que se podría
mencionar incluso las telesecundarias y culminando (hasta estos momentos) en la
creación de espacios especializados de educación superior (Universidad en línea).
Como hemos visto, optar por este recurso de estudio supone más que el conocimiento de tecnologías; también de un autoconocimiento de nuestras propias posibilidades y habilidades, para que de manera objetiva se tome una decisión consiente de cómo, cuándo y a dónde dirigir tu interés por el conocimiento y el estudio.
Como hemos visto, optar por este recurso de estudio supone más que el conocimiento de tecnologías; también de un autoconocimiento de nuestras propias posibilidades y habilidades, para que de manera objetiva se tome una decisión consiente de cómo, cuándo y a dónde dirigir tu interés por el conocimiento y el estudio.
Nancy C. Ozuna
